
Una muchacha con un delantal de La Luna--es adelantada como La Ninina, hmm?
LA LOQUITA DEL ZIG-ZAG: EL CUENTO DE LA LUNA
POR NININA MAMEYEZ
Estaba sentada en el butacón de mi papi, jugando con mi muñequita de la luna, cuando mami se apareció. Ella había estado en la cocina, cocinando su famoso arroz frito, y haciendo su ensalada de fruta. La Linda – nuestra cocinera – sabe hacer un arroz con pollo muy sabroso, pero a veces tenemos que comer otras cosas. Así que mami a veces tiene que meterse en la cocina. No solamente para cocinar, pero para salvarme del cun-cun.
El cun-cun? Es un pedazo de malanga que La Golondrina (ella ayuda a La Linda) mete en el horno. Me dice que el cun-cun me va a comer. Ya no le tengo miedo, porque soy una niña GRANDE. Sigo teniéndole mas miedo a Los Crocrodilos.
De todos modos, yo no como nada de estas cosas. Como fui muy chiquita, el Doctor Seso ordeno que me den leche llena de grasa – UGH! – cuando era una bebe. Ahora estoy un poco gordita. Y – como dice mami – soy de muy mal comer. Así que La Linda y La Golondrina me muelen todo en el Osterizer. Creo que me dan hasta pedazos del cun-cun. Pa’ mi, todo es una sambumbia atra’ la otra.
Mami, le hiciste algo nuevo pa’ Las Señoras? Sí, hijita. Hice mi sofrito de la luna. Que es eso? Cebolla, ají, ajo, y ají rojo molido. Eso no es de nuestro país, mami! No, m’ija, yo lo traje de la luna. Se llama pa-pree-ka.
Pa-pree-ka? Que nombre más raro! Todo lo de la luna es MUY RARO, mami: tu cocina, tu nombre, tu lengua, tu ropa. No raro, Ninina – solamente diferente. Cuéntame, mami!
Cuando yo era niñita, me vestían con sombreros y abrigos, porque hay MUCHO frió en la luna. Y a veces – cuando caminaba a la escuela – me rodeaban montanas de nieve. Nieve – que es eso? Es blanca, y cae del cielo. Como la lluvia. Pero tiene que haber mucho frió para que caiga, así que nunca va a pasar aquí. OK.
Y tu nombre, y tu lengua, mami? Cuando tu hablas, yo sé que tu no eres de nuestro país. Si, tengo una lengua muy rara. Por que no me la enseñas, mami? Porque nunca tendrás a nadie con quien hablarla. Pero quiero hablar el lunar! No, niña. WAAAH! No llores – mira, aquí tienes a tu muñequita. Ella hablara el lunar contigo.
Mami, ella tiene puesto un delantal. El Señor Flecha me dijo que yo soy un delantal también, verdad? Hee-hee. No, m’ija. Él dijo que tú eres adelantada. Pero déjame contarte otra cosa. Los hombres en la luna también se ponen delantales. QUE? Cuando están bailando. Eso SI es raro, mami!
Pero en La Francia, nene, vi a otra cosa muy rara, también. Podía darme cuenta cuando veía a un hombre de nuestro país a mil leguas. Siempre podía ver a sus medias debajo de sus pantalones. Así que, que es más raro? Un delantal, o los pantalones muy cortos? OK.
Después de todo, Ninina, tenemos una cosa muy importante en común. Desde hace un rato, la luna ha tenido a su Barbabudo. Y ahora nosotros tenemos al Colonel. Uno de estos días, voy a tener que hablar con el Teniente Llantes De Saber. Mi fotógrafo favorito? Sí, chiquita.
Ay, algo se esta quemando en la cocina! Quédate quietecita! Un besito pa’ tu mami! Un besito! Hasta luego!
Es propiedad de Georgina Marrero, 2003 575 palabras

El Cirujano Campesino: el maestro de papi; y el estudiante del Pelirrojo (abajo; aguantando a una senora--por que tiene a una senora dormida en sus brazos, hmm?).
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LA LOQUITA DEL ZIG-ZAG: EN LA BIBLIOTECA CON PAPI
POR NININA MAMEYEZ
Pa’rriba, pa’bajo. Estaba paseando en mi bicicleta por todo el primer piso de nuestra casa. Entre dentro la biblioteca, y casi me tropecé con esa estatua francesa tan rara. Por poquito la tumbe. Uh, oh. Papi estaba sentado en su butacón de cuero, leyendo un libro cubierto de cuero, también. Casi salto al techo. NENE, QUE ESTAS HACIENDO? Ay, papi, no te pongas bravo, ok? No, niñita, solamente no quiero que te caigas y que te rompas el coco. Veo a muchos cocos rotos todos los días, así que no los quiero ver en casa. Ok, papi.
Ven acá, Ninina. Te voy a contar de cómo aprendí a trabajar con los cocos. Así que puse mi bicicleta al lado de papi, y él me contó su cuento:
Cuando yo era joven, fui a la Francia a estudiar, porque las cosas estaban muy revueltas aquí en nuestro país. ¿Cómo los huevos revueltos, papi? Ay, niña. Muchos muchachos de aquí fueron conmigo. Ya nos conocían bien, porque, muchos anos antes, Nuestro Compadre Famoso había ido ahí, y había estudiado tu-sabes-que. Y, también, El Genio Candela ya estaba allí, estudiando sus formulas de la sangre e inyectando a Nuestro Ajedistra. Así que ya teníamos fama.
Mami me contó de los pantalones cortos, papi. Por eso es que eran famosos? Ay, niña, que pregunta. Pero – pantalones cortos o no – si nos juntábamos para tirar a la pelota. Y también hacíamos arroz con pollo. El Moro y yo lo pusimos afuera de la ventana, para que se mantenga frió. Los pajaritos franceses no se lo comieron? No.
Pues, déjame contarte de los cocos. Trate de aprender sobre los bebes, pero no me fue bien. Yo tenia una barba, pero el profesor tenia una, también. La de el era mas larga, así que él era más sabio. Pero tú eres un Guante, papi. Ni modo. Los bebes: no. Así que empecé a estudiar con un profesor quien conocía mucho de los cocos y las espaldas. Él había aprendido de un pelirrojo, quien había tenido una barba hasta mas larga que la del doctor bebe. Estabas aprendiendo mucho, papi. Parece que las barbas francesas saben mucho.
Alo mejor, nene. Este profesor hablaba mucho de los cocos y las espaldas, pero no los abría. Había otro – El Cirujano Campesino -- quien había ido al Dormilón Gigante para aprender a abrirlos. Había sido un héroe de La Guerra Grande, y, otra vez, se estaba comportando muy bien. Me enseño a abrir cocos. Aprendí mucho con él. Tu mami lo conocía, también. Cuéntame! No, pregúntale a tu mami.
Y, de repente, se apareció El Español. Nuestro Segundo País estaba revuelto, también. Muchos paisanos tuvieron que huir. Así que, un día, entre en un laboratorio, y me encontré con El Español. Estaba cortando sesos. A mí me encanta cortar sesos. Así que nos hicimos muy buenos amigos.
Jugaste pelota con él, papi? No. Le diste arroz con pollo? No. Pero si hablábamos el mismo idioma, nene. Ves a todos estos libros cubiertos de cuero? Algunos están escritos en nuestro idioma, otros en francés, y otros, en el idioma del Dormilón Gigante. Te sabes todo en estos libros, papi? No, pero estoy tratando de aprender lo más posible.
Por ahora, Ninina, lo más importante es que tu no te caigas y te rompas tu coco.
Un poquitico mas de cuidado, ok? Ok, papi. Me gusto tu cuento – me gustan los pelirrojos. Un besito. Bye-bye.
Si algo le pasaría a mi coco, me alegro que tengo a mi papi.
Es propiedad de Georgina Marrero, 2004 585 palabras

El otro maestro de papi--de quien aprendio mucho sobre los cocos y las espaldas. El tambien fue estudiante del Pelirrojo.
Parece que no es solamente a La Ninina a quien les gustan los pelirrojos, eh?

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